lunes, febrero 8

Libros que dejan huella

(...)¿De qué sirve un libro que no nos lleva más allá de los libros...?
(El día que Nietzsche lloró)
Es curioso. De pronto vuelve a mi memoria una experiencia vivida hace ya unos años, concretamente en el 1996...¡Cielo santo, cuanto tiempo..! Una lectura de esas que va pasando de mano en mano entre amigos. Y es que algunos libros nos dejan una huella y una sabiduría... Como ocurrió con "El lector", que con el paso de los años lo encontré en el cine, resulta que otro de mis grandes hallazgos "El día que Nietzsche lloró" se ha convertido en película. De pronto lo encontré en el Video Club donde los fines de semana busco algo interesante para no tener que ir a esas horrorosas salas de las grandes superficies.
Se trata de una obra que más que por su valor puramente literario, puede interesar a algunas personas por los temas que plantea; por su contenido filosófico y psicológico, ya que su autor Irvin D.Yalom, psicólogo clínico, nos retrata un ambiente y unos personajes que coincidieron en una misma época en centro Europa: J. Breur, un médico, maestro de Sigmund Freud, Nietzsche, y Lou A. Salomé, una intelectual de la época, amante del filósofo.
La trama se desarrolla en la ciudad de Viena, en diciembre de 1882. La joven y deslumbrante Lou Salomé concierta una misteriosa cita con Josef Breuer, célebre médico vienés, con el objeto de salvar la vida de un tal Friedrich Nietzsche, un atormentado filósofo alemán, casi desconocido en ese momento, pero de brillante porvenir, que manifiesta tendencias suicidas. Salomé propone a Breur que acepte a Nietzsche como paciente, pero la excusa es curarle de unas migrañas que padecía y que le hacían sufrir muchísimo, ya que el filósofo no aceptaría de ninguna manera que alguien quisiera hurgar en sus sentimientos, ni estaba dispuesto a aceptar públicamente sus problemas más íntimos.
Nietzsche era un hombre atormentado y con graves dificultades para conectar con los demás; para establecer vínculos duraderos de afecto, y mucho menos amorosos. En definitiva: un hombre solo cuya pasión estaba dirigida al desarrollo de su pensamiento, a la divulgación de sus ideas sobre la muerte de Dios, sobre el "eterno retorno" sobre la necesidad de superar la moral tradicional y la búsqueda de ese "súper hombre" que, según algunos estudiosos, es ni más ni menos que la persona liberada de la esclavitud de una moral que nos impide vivir de acuerdo con nuestros anhelos y deseos más íntimos. Porque ése y no otro era el principal problema del Dr. Breuer: un hombre que ha triunfado y ha cumplido las expectativas de su familia. Tiene un matrimonio convencional, que le procura una vida relajada y cómoda, pero desprovisto de pasión y de interés. El hombre no había reparado en ello, pero en el contacto con Nietzsche, advierte que su vida es anodina, que está en la mitad del camino y no ha vivido más que para satisfacer las expectativas de los demás. Por el contrario, el filósofo, vive una soledad casi absoluta. Carece de familia y de vínculos amorosos y acaba de pasar por una gran decepción: Lou A. Salomé, de la que se ha enamorado perdidamente, ha rechazado su propuesta de matrimonio. Ella, mujer rica y libre, (no podía ser de otro modo en esa época) no desea estar sujeta a nadie, aunque admire profundamente al profesor Nietzsche.
En el proceso terapéutico que emprenden ambos, una especie de intercambio ficticio, en el que, teóricamente, el médico se pone en manos del paciente, para realizar lo que entonces llaman "La cura por la palabra", (posteriormente Psicoanálisis) Nietzsche se descubre a sí mismo como un hombre vulnerable y necesitado de afecto; de eso que necesitamos todos: un centro, un núcleo que nos proteja y nos estructure como personas. "Hay momentos en que es preciso estar atento y sospechar, pero hay otros en los que uno tiene que bajar la guardia y permitir el contacto de otra persona" Es así como se le dirige el doctor Breuer, que está haciendo lo posible por romper la barrera que el pensador había puesto entre él y el mundo. El núcleo central de la novela es éste, por lo que aquellos que quieran profundizar en otros aspectos de la obra de Nietzsche, sobre la discusión clásica de su antisemitismo, racismo, etc. no encontrarán nada en sus páginas. Como digo, se trata de un ejercicio de reflexión psicológica y filosófica, para aficionados a comerse el "coco". Un valor importante del libro es que es capaz de pasar a un lenguaje literario relativamente asequible, ideas muy abstractas que para nosotros, los ciudadanos de a pié, no demasiado entendidos en filosofía o psicología, nos permite acercarnos a ese mundo. Pero lo mejor es que consigue conectar las ideas con la vida, con lo que a cada cual nos pasa o nos puede pasar; con el sufrimiento humano. Seguramente ese era el objetivo de su autor: poder ayudar a muchas personas, a través de un relato que tiene algo de real y mucho de ficción.
La novela tiene la virtud de provocar en el lector el mismo sentimiento de los protagonistas. Así, cuando, al final de la terapia, Nietzsche rompe a llorar y confiesa sus debilidades y sus anhelos no cumplidos al médico, todos somos Nietzsche. Y es que, como digo, el autor nos dice tantas cosas sobre nosotros mismos... Hace pensar en nuestra infelicidad, en nuestro descontento con lo que somos y hacemos. Breuer, inconscientemente, envidiaba la libertad de Nietzsche, y éste, también en lo más profundo de su alma, la felicidad hogareña de Breuer. Ambos en su mundo consciente parecían personas brillantes, sin fisuras, casi de una pieza; pero cuando empezaron a limpiar la chimenea (así le llamaban ellos al método) aparecieron sus frustraciones, sus sueños, que ni se atrevían a expresar para sí mismos, las bajas pasiones escondidas debajo de la alfombra... Vaya, algo que a cualquiera de nosotros le podría ocurrir. No me resisto a transcribir un párrafo sobre el matrimonio, algo para reflexionar en solitario o en compañía... y dejo abiertas las puertas de esta novela para quien quiera acercarse a su propio mundo interno, a través de esta curiosa terapia entre un filósofo y un psicólogo.
"Para poder tener una relación con otra persona, uno debe tener una relación consigo mismo. Si no somos capaces de abrazar nuestra propia soledad, utilizaremos al otro como escudo(...) Sólo cuando es posible vivir como el águila, sin público, se puede amar a otra persona; sólo entonces puede importarle a uno que la otra persona crezca"
FICHA DEL LIBRO: AUTOR: Irvin D. YALOM TÍTULO: El día que Nietzsche Lloró Emecé Editores (varias ediciones)


1 comentario:

  1. Si me permites una recomendacion, puestos a comerse el coco, dejar huella y una sabiduría... lee "Crematorio" de Rafael Chirbes. (Y de camino entenderas la obsesion -UNA DE TANTAS- generacional que tengo con los nacidos del 40 al 55).

    http://www.youtube.com/watch?v=myxS5sVokxg

    http://jperez.wordpress.com/2007/11/15/crematorio-de-rafael-chirbes/

    http://www.babab.com/no11/rafael_chirbes.htm

    http://la-fortaleza-de-la-soledad.blogspot.com/2009/10/entrevista-rafael-chirbes.html

    SOY YO.

    PDTA. ¿QUE PASO CON LOS COMENTARIOS DE LA CONVIVENCIA ENTRE CULTURAS?.

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