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martes, mayo 16
sábado, diciembre 1
El lenguaje de las ventanas
Hay ventanas que
no parecen reales, que sugieren acuarelas, óleos, o sencillos bocetos,
salidos de la paleta de un pintor. Ventanas cerradas al mundo, de puertas
oscuras, rejas y cerrojos, como muros, sin salida… extrañas, extravagantes en su falso diseño exótico. Otras, como puntos
coloreados, adornando una pared encalada, alumbradas por un sol
abrasador, preñadas de macetas, de flores, rojas, amarillas, violeta, geranios,
campanillas, hortensias… ¡Exuberancia del sur! Algunas, mueren desvencijadas,
por el paso del tiempo y el olvido. Sus vecinas, presumen y enseñan sartales de
pimientos rojísimos, o la simplicidad de sus rejas oxidadas. Las hay
románticas, con visillos de encaje, blancos visillos, puntillas, labores
femeninas, que nacen tras los cristales, en la espera…
Un postigo de
vieja madera se abre desde la estancia oscura. La mujer se asoma, mira, se
apoya en el alféizar. Frente a ella: el mundo. Horizontes por explorar,
caminos que recorrer, misterios por descubrir, como esos que se adivinan tras
el arco del viejo palacio, tras el hueco que se abre en las viejas
murallas de la ciudad.
Ventanas,
ventanas… Sólo hay que imaginar qué nos dicen.
lunes, noviembre 5
Todos los Santos
Un cementerio puede ser un lugar hermoso, como es el caso de éste. Está situado en el pueblo donde nací y crecí: Bedmar, en la provincia de Jaén.
Mis recuerdos más antiguos datan de los años sesenta del siglo pasado, cuando, al acercarse la fiesta de Todos los Santos, acompañaba a mi madre a adornar el lugar donde están enterrados mis antepasados maternos. Así, siendo testigo de ese ritual repetitivo, cuyas protagonistas eran las mujeres de cada familia, se grabó en mi memoria la sencilla cruz de forja que corona la pequeña parcela de tierra donde yacen mi abuelo y mis bisabuelos. Ahora, en mi madurez, vuelvo cada año y reproduzco el ritual, aprendido junto a mi madre. Pero el lugar ha cambiado. Las sepulturas de antes, adornadas con pequeños ramos de crisantemos realizados por las mujeres de la casa, e iluminadas por mariposas de aceite, o antiguos faroles de forja, son ahora lugares suntuosos: mármoles, crucifijos, inscripciones, centros de flores muy elaborados y comprados en sitios especializados... mucha pompa. Demasiado lujo y ostentación para mi gusto. Sin embargo, no hay duda de que hay mucha belleza en este cementerio, que no es sólo un lugar de reposo para los que se fueron, sino un espacio de sociabilidad, donde es fácil encontrarse con personas que un día se marcharon y que vuelven una vez al año a recordar a sus muertos. Este año he aprovechado para hacer un reportaje de fotografía. He fijado mis ojos en las mujeres, que afanosas limpiaban las tumbas, hasta dejarlas como una patena. Una tarea que sigue siendo femenina, aunque cada vez participan más los hombres. Paseé en la tarde, cuando el lugar resplandecía bajo los rayos calidos del sol de otoño. Las flores multicolores que adornaban las sepulturas invitaban al paseo, a la contemplación y hasta a la alegría de los encuentros fortuitos. Nada como la luz del atardecer, con el sol cayendo tras las sierras para captar la espiritualidad del lugar. Y este es el video que he elaborado para el recuerdo de unos días de reencuentro con el pasado.
Música: Lacrimosa del Requiem de Mozart.![]() |
| Bedmar |
Coro de la Ópera de Viena y Orquesta Sinfónica de Viena.
lunes, febrero 13
Brazos que acogen
Este es el primer premio de periodismo gráfico worldpressphoto 2011. Fue elegida entre más de 100.000 fotografías de 5247 profesionales de 124 países.
Me parece una belleza, a pesar de su dramatismo. La mujer, cubierta totalmente, sostiene entre sus brazos al hombre caído, ¿muerto...? Quien sabe,,, Aunque no nos deja ver su rostro, se adivina el dolor y la rabia, por tanta injusticia, por tanta muerte incomprensible y absurda. Samuel Aranda, su autor, nos presenta una imagen que a mi personalmente me sugiere la Piedad de Miguel Angel, una obra maravillosa de la que podemos rescatar su aspecto simbólico y universal: la maternidad, como una actitud de acogida y consuelo.
sábado, enero 7
viernes, diciembre 2
Fotos de Jerome Mintz
No es necesario comentar estas hermosas fotografías que he descubierto en esas incursiones mías en búsqueda de tesoros del pasado rural. Definitivamente: me encanta este captador de escenas cotidianas.
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