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sábado, diciembre 1

El lenguaje de las ventanas




 Hay ventanas que no parecen reales, que sugieren acuarelas, óleos,  o sencillos bocetos,  salidos de la paleta de un pintor. Ventanas cerradas al mundo, de puertas oscuras, rejas  y cerrojos, como muros, sin salida… extrañas, extravagantes en su falso diseño exótico.  Otras, como puntos coloreados, adornando  una pared encalada, alumbradas por un sol abrasador, preñadas de macetas, de flores, rojas, amarillas, violeta, geranios, campanillas, hortensias… ¡Exuberancia del sur! Algunas, mueren desvencijadas, por el paso del tiempo y el olvido. Sus vecinas, presumen y enseñan sartales de pimientos rojísimos, o la simplicidad de sus rejas oxidadas. Las hay románticas, con visillos de encaje, blancos visillos, puntillas, labores femeninas,  que nacen tras los cristales, en la espera…
Un postigo de vieja madera se abre desde la estancia oscura. La mujer se asoma, mira, se apoya en el alféizar. Frente a ella: el mundo.  Horizontes por explorar, caminos que recorrer, misterios por descubrir, como esos que se adivinan tras el arco del viejo palacio, tras el hueco que se abre en las  viejas murallas de la ciudad.
Ventanas, ventanas… Sólo hay que imaginar qué nos dicen.

lunes, noviembre 5

Todos los Santos


Un cementerio puede ser un lugar hermoso, como es el caso de éste. Está situado en el pueblo donde nací y crecí: Bedmar, en la provincia de Jaén. 
Bedmar
 Mis recuerdos más antiguos datan de los años sesenta del siglo pasado, cuando, al acercarse la fiesta de Todos los Santos, acompañaba a mi madre a adornar el lugar donde están enterrados mis antepasados maternos. Así, siendo testigo de ese ritual repetitivo, cuyas protagonistas eran las mujeres de cada familia, se grabó en mi memoria la sencilla cruz de forja que corona la pequeña parcela de tierra donde yacen mi abuelo y mis bisabuelos. Ahora, en mi madurez, vuelvo cada año y reproduzco el ritual, aprendido junto a mi madre.  Pero el lugar ha cambiado. Las sepulturas de antes, adornadas con pequeños ramos de crisantemos realizados por las mujeres de la casa,  e iluminadas por mariposas de aceite, o antiguos faroles de forja, son ahora lugares suntuosos: mármoles, crucifijos, inscripciones, centros de flores muy elaborados y comprados en sitios especializados... mucha pompa. Demasiado lujo y ostentación para mi gusto. Sin embargo, no hay duda de que hay mucha belleza en este cementerio, que no es sólo un lugar de reposo para los que se fueron, sino un espacio de sociabilidad, donde es fácil encontrarse con personas que un día se marcharon y que vuelven una vez al año a recordar a sus muertos. Este año he aprovechado para hacer un reportaje de fotografía. He fijado mis ojos en las mujeres, que afanosas limpiaban las tumbas, hasta dejarlas como una patena. Una tarea que sigue siendo femenina, aunque cada vez participan más los hombres. Paseé en la tarde, cuando el lugar resplandecía bajo los rayos calidos del sol de otoño. Las flores multicolores que adornaban las sepulturas invitaban al paseo,  a la contemplación  y hasta a la alegría de los encuentros fortuitos. Nada como la luz del atardecer, con el sol cayendo tras las sierras para captar la espiritualidad del lugar. Y este es el video que he elaborado para el recuerdo de unos días de reencuentro con el pasado.   
Música: Lacrimosa del Requiem de Mozart.
Coro de la Ópera de Viena y Orquesta Sinfónica de Viena.

lunes, febrero 13

Brazos que acogen

“Una mujer sostiene a un pariente herido en sus brazos, dentro de una mezquita utilizada como hospital de campaña por los manifestantes contra el gobierno del presidente Ali Abdullah Saleh, durante los enfrentamientos en Sanaa. Yemen el 15 de octubre de 2011″

Este es el primer premio de periodismo gráfico worldpressphoto 2011. Fue elegida entre más de 100.000 fotografías de 5247 profesionales de 124 países.
 Me  parece una belleza, a pesar de su dramatismo. La mujer, cubierta totalmente, sostiene entre sus brazos al hombre caído, ¿muerto...? Quien sabe,,, Aunque no nos deja  ver su rostro, se adivina el dolor y la rabia, por tanta injusticia, por tanta muerte incomprensible y absurda. Samuel Aranda, su autor, nos presenta una imagen que a mi personalmente me sugiere la Piedad de Miguel Angel, una obra maravillosa de la que podemos rescatar su aspecto simbólico y universal: la maternidad, como una actitud de acogida y consuelo.
 

sábado, enero 7

Un fotógrafo comprometido con su tiempo

Creo que todos sabéis que una de mis aficiones es la fotografía. Así que he decidido compartir con vosotros las biografías y las fotos de artistas de esta disciplica. Hoy le toca a Henri Cartier-Bresson, uno de los importantes del siglo XX.





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viernes, diciembre 2

Fotos de Jerome Mintz

No es necesario comentar estas hermosas fotografías que he descubierto en esas incursiones mías en búsqueda de tesoros del pasado rural. Definitivamente:  me encanta este captador de escenas cotidianas.
Por las calles del pueblo

Viejos

Niña


Vendedor

Tareas del campo

Choza años cincuenta

Gañanía
  
Gañanía


jueves, diciembre 1

El agua: ¡cuánto trabajo para mantener la higiene en las casas!

El ambiente de la fuente donde las mujeres iban a recoger el agua para la casa. ¡Qué recuerdos...!
Recogiendo agua en el pilar. Arturo Cerdá
Lástima que el formato no permita una mayor calidad, pero eso no es importante en este caso, sino el documento social.

El calor del fuego y el de un cuerpo entregado a su función natural

Mujer amamantando. Arturo Cerdá
No tengo palabras para lo que me sugiere y provoca esta hermosa imagen.