Siempre que leo a Pedro Sevilla me quedo impactada y casi sin palabras. ¿Cómo decir algo sobre alguien que es capaz de usar la lengua para crear belleza y confesar su propia fragilidad? ¿Cómo no quedarse asombrada ante tanta sinceridad, sencillez y profundidad? Emoción. Es lo que me queda tras cerrar este libro.

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